El pasajero

El silbato del tren sonó tres veces, indicaba que ya se iba. En una de las ventanillas, un señor mayor agitaba su brazo lo despidiéndose de las personas que colmaban el andén. A todos les decía adiós, mas nadie se despedía de él.

Tren en una curva

Volvió a sonar el silbato y los pesados vagones se pusieron en movimiento con un enorme chirrido.

En el tren todos los pasajeros estaban en sus asientos excepto, aquel que no dejaba de despedirse en la ventanilla aún cuando la estación había quedando atrás.Para algunos viajeros su forma de actuar era la de un loco, por lo que fue tema de comentarios, pero no podía perder su tiempo en banalidades preocupándose por eso; aún debía despedirse…

Tras casi 6 horas de viaje llegaron a un pueblo casi abandonado con una estación aún más pequeña que la que habían partido. En su andén, el conductor, un señor bien delgado, encorvado por su avanzada edad, aguardaba el paso del tren. La parada apenas fueron varios minutos, nadie se bajo y nadie subió.

Luces del tren

Al cabo de un rato, después de reanudar la marcha los viajeros del tren se dieron cuenta que ya nadie se despedía en la ventanilla. El singular pasajero, ya no estaba entre ellos…

3 comentarios en “El pasajero

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